intrépida
interpreto
trechos
trinos
tranzas
trato
troto
atempero tempestades
atravieso destrozos
tropiezo
con troncos y trampas
tarareo
atrincherada
tretas
trolas
trinos
tratas
transpiro tragedia
soy
trueno
tripa
tranca
trémula
atravieso tu tráquea
trepano tu tracto
y
transo
trasnochada
*desambigua*
desde el mismo antesuperior rojinegro // (respingadas tetas anarquistas) // bajan jugos que todavía piden piel // son lodos estancos de memoria abdomen // que arrastran furias a las puertas de tu nombre
federico leicht - "desambigua"
10 de febrero de 2014
8 de febrero de 2014
sangrado poético
Sucesiones agotadoras de sujetos y predicados abstractos, refiriéndose uno al otro, se parecen, en poesía, al chirrido exasperante de la noria en un pozo seco.
Los poetas sangran desde lo intangible y la transfusión que los mantiene vivos se realiza en el mundo de las cosas tangibles.
Es así: él se retuerce como alimaña buscando en el laberinto del lenguaje un espejo, si no lo encuentra fracasa. Y eso es propio de poetas. Hay que tener corazón para vivir como poeta.
Ciertos escritores de poesía suelen programar el sangrado en tiempo y forma y son asistidos por su intelecto que desprecia profundamente la pérdida de límites y de certezas.
Cuentan con un lenguaje sofisticado, raro, complejo, filosófico, académico, sectario, con fulgores y destellos de inteligencia. No hay espejo. No fracasan. No son poetas.
Cómo, digo, cómo, cómo explicar que los "pajarito" - "árbol" - "mujer" - "ceniza" de Gelman, suenan como palabras nuevas incrustadas en el vacío desolado del lugar donde creció el dolor.
Los poetas sangran desde lo intangible y la transfusión que los mantiene vivos se realiza en el mundo de las cosas tangibles.
Es así: él se retuerce como alimaña buscando en el laberinto del lenguaje un espejo, si no lo encuentra fracasa. Y eso es propio de poetas. Hay que tener corazón para vivir como poeta.
Ciertos escritores de poesía suelen programar el sangrado en tiempo y forma y son asistidos por su intelecto que desprecia profundamente la pérdida de límites y de certezas.
Cuentan con un lenguaje sofisticado, raro, complejo, filosófico, académico, sectario, con fulgores y destellos de inteligencia. No hay espejo. No fracasan. No son poetas.
Cómo, digo, cómo, cómo explicar que los "pajarito" - "árbol" - "mujer" - "ceniza" de Gelman, suenan como palabras nuevas incrustadas en el vacío desolado del lugar donde creció el dolor.
7 de febrero de 2014
restos virtuales
pd: sobrevuelo tus restos virtuales, desconsolada. cada tanto detengo la ronda y me entrego al éxtasis seminal de algún orgasmo. tu ausencia me penetra (todo ha acabado), me penetra y me ahueca.
3 de febrero de 2014
Los policías del lenguaje
Lo bueno de tener muchos años dedicados a conocerse uno mismo y a gozar del sexo (un poco como premio a tanto esfuerzo), es que en algún momento la Autoridad Interna, esa que se fundó siendo veraz y tornándose uno confiable para sí mismo, declara abiertamente su hartazgo con las consabidas fórmulas del progresismo y la corrección política.
Así, por ejemplo, confieso que me tiene harta el latiguillo de la discriminación o el machismo con el que te acusa cualquier tontín devenido crítico multifuncional en las redes sociales.
Me aburren soberanamente las chicas (y no tan chicas) acusando de machismo a cualquier homenaje al pene, o a la declaración de amor que se le pueda hacer al mítico órgano. Como si el Macho, esa construcción cultural, se fundara en el pene y no fuera un producto de la leche materna, entre otras exquisiteces de la familia humana.
Me aburren los policías culturales auscultando el pulso del deseo social para amordazarlo prolijamente, como si no fuera autoritarismo esa patética persecución de la falta proyectada en el otro.
Me aburren los nuevos inquisidores exigiendo el salvoconducto de la corrección política para librarte de la hoguera.
Me aburren, tontines, con ese dedito admonitorio apuntando fuera de sus propios cuerpos.
Sepan que los librepensadores no hemos necesitado nunca el consenso social o político para actuar consecuentemente con nuestras ideas de libertad.
Y sepan, también, ya que estamos, que quienes tenemos amigos "putos" y amigas "tortas" de toda la vida, y nos limpiamos el orto con la banderita del "gayfriend", nos decimos "puta" y "puto" a los que gustamos de la pija; y les decimos y se dicen a sí mismas "tortas", las chicas que prefieren la rajadura de la entrepierna femenina al colgajo de la entrepierna masculina.
Y todos nos reímos.
Porque el misterio está en el lenguaje y su sentido, y el sentido del lenguaje cambia según el contexto en el que se dice, en la carga con que se dice, y en lo que se esconde cuando se dice lo contrario de lo que se siente. Entonces lo escondido se resbala por el lenguaje como agua entre las manos
11 de mayo de 2013
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